Joaquín Torres García y su legado

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La artista plástica Anna Rank sintetiza las líneas esenciales de la trayectoria de Joaquín Torres García y su significancia en el arte latinoamericano e internacional y refiere a su experiencia como discípula del Julio Alpuy en Nueva York, quien la instó a continuar con las enseñanzas del gran maestro uruguayo.

Por Anna Rank*

 

Joaquín Torres García 1874 - 1949 ha influenciado tres generaciones de artistas en América por sus conceptos plásticos e ideológicos. En la escuela del Sur él agrupó artistas trabajando en comunidad con el propósito de crear un lenguaje artístico Latinoamericano.


Los movimientos constructivistas europeos tuvieron sus orígenes en la segunda década del siglo XX con posterioridad al Cubismo. En mayo de 1935 Torres García formó la Asociación de Arte Constructivo en Montevideo, con un grupo de 32 artistas profesionales que se desarrolló hasta 1939. Este grupo trabajaba y exponía en conjunto, bajo el lema Constructivo Universal de la misma manera que el grupo Cercle et Carre en París, fundado por Torres García, Marcel Suphor, Mondrian y otros.


En 1943 Torres García forma el  “Taller Torres García” con un grupo jóvenes con una conciencia más abierta a nuevas ideas, que profundizará la tradición geométrica del continente en diferentes expresiones artísticas: pintura, escultura, cerámica, tapicería, muebles, murales, arquitectura y relieves en madera, cemento o hierro.  En este taller Torres García también enseñó el dibujo y la pintura del natural con un enfoque modernista, creando métodos diferentes de enseñanza, independiente de los métodos de las academias europeas. Esta interacción dinámica con sus alumnos, hacía que la obra se enriqueciera como también su ideología. Torres García ha dejado un legado que se va reflejando  en la juventud artística del continente americano. La Escuela del Sur es su obra maestra ya que permanece hasta nuestros días.

Torres García ha dejado un legado que se va reflejando  en la juventud artística del continente americano. La Escuela del Sur es su obra maestra ya que permanece hasta nuestros días.


Julio Alpuy, discípulo directo de Torres García enseñó simultáneamente con él en el taller. Luego del fallecimiento del maestro, los hijos de Torres García, Augusto y Horacio Torres junto con Julio Alpuy, José Gurbich y Gonzalo Fonseca continuaron las enseñanzas del “Taller” hasta su clausura en 1967. Más tarde en Nueva York, Julio Alpuy continuó enseñando los ejercicios del Taller Torres García en Nueva York.

Su obra más conocida es su universalismo constructivo. Pero él siempre continuó pintando del natural, pintó bodegones hasta su último año de vida. Para él, el trabajo del natural mantenía vivos el color y la composición, evitando que su obra se volviera repetitiva.


Allí conocí a Julio Alpuy, quien había sido maestro de mi madre Hilda Varela en el TTG e inmediatamente comencé a tomar clases con él que se extendieron por casi diez años.


En un momento, Alpuy me instó a cumplir con el deber de continuar las enseñanzas del Taller Torres García y me legó sus discípulos. Así comencé mi labor docente en Nueva York. Después de unos años la filial de Parsons School of Design en República Dominicana, la Escuela de Diseño Altos de Chavón,  me contrató como profesora. Allí, tuve que diseñar un programa para poder impartir las enseñanzas del Taller Torres García de una forma más acorde a los requerimientos de la enseñanza universitaria, organizando así un programa que incluye la construcción de la abstracción y la figuración a través del método geométrico creado por Torres García para la Escuela del Sur.


Sus enseñanzas en el taller incluían no sólo la abstracción y el constructivismo sino que también se enseñaba el dibujo y la pintura del natural: el retrato, la figura y el paisaje. Era una manera geométrica y abstracta de encarar la figuración llegando a una suma de imágenes que componían una obra figurativa.


Torres García en el correr de su vida trabajó la figuración y la abstracción simultáneamente. Su obra más conocida es su universalismo constructivo. Pero él siempre continuó pintando del natural, pintó bodegones hasta su último año de vida. Para él, el trabajo del natural mantenía vivos el color y la composición, evitando que su obra se volviera repetitiva. Erróneamente se cree que lo único que Torres García enseñaba era la geometría, a partir de esta geometría, también enseñaba la figuración.

 

*Anna Rank.

Artista plástica uruguaya, residente en Argentina. Discípula de Julio Alpuy. Graduada en Maestría de Bellas Artes, Pintura, en la Parsons School of Design, New School University, Nueva York. Ver en este mismo número de “La letra partida” más sobre esta artista en la sección “El artista invitado