Ojos bien abiertos

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NOVELA

Nací

Autor: Georges Perec

Eterna Cadencia Editora: Buenos Aires, 2012

103 páginas.

Escritos entre 1959 y 1981, la selección de textos que componen esta obra agrega nuevas piezas al rompecabezas autobiográfico que Georges Perec  (1936-1982) desperdigó por el planeta.  Con cuentos, guiones, artículos periodísticos, borradores, cartas y proyectos, esta edición de Nací devuelve al público sudamericano la posibilidad de profundizar en el ambicioso proyecto literario del autor francés que, fallecido con apenas 46 años, dejó una cosecha de 35 libros publicados, más de la mitad de ellos, en forma póstuma.

 

En Nací se vislumbra la obsesión de Perec por jugar con su propia historia, valiéndose de la literatura para armar  y desarmar minuciosamente un recuerdo a través de las cosas, de los objetos que lo constituyen, para que sean los elementos y sus disparadores, dotados de vida simbólica, los que completen el cuadro.

 

Nada es azaroso en el puzzle perequiano. El segundo texto de esta edición, la nouvelle “Los lugares de una fuga”, es un claro ejemplo del método utilizado por el autor. Los objetos circunstanciales acompañan las peripecias de un Perec de diez años vagabundeando por París, en las horas en que se suponía debía estar en el colegio. Partiendo de reminiscencias poco claras que reaccionan en cadena, establece una imagen precisa de la época, un documento del pueblo francés de posguerra. Así, de “la bolita, el banco, el pancito; el paseo, el bosque, los pedregales; la calesita, las marionetas; la puerta automática”, logra reconstruir, con agudo sentido del humor, una experiencia que, según confiesa, aun de adulto lo deja temblando ante la página en blanco.

 

Pero este libro no se detiene en la perspectiva autobiográfica. O sí, pero arrojada hacia el futuro, indagando en los proyectos que en algunos casos dejó pendientes, como lo demuestra la “Carta a Marice Nadeau”, donde Perec se explaya catárticamente sobre empresas inconclusas como “Lugares donde dormí” y “El árbol”, o el publicado “W o el recuerdo de la infancia”, de claro sesgo autorreferencial.

 

Párrafo aparte merece el traductor y prologuista Jorge Fondebrider, quien, además de introducir al lector novel en las vicisitudes de la infancia del autor, huérfano de guerra a los cinco años, judío en la Francia de Vichy, se vale de notas al pie para complementar el amplio abanico desplegado a lo largo de la obra, aportando minuciosa información sobre el contexto social, político y cultural en el que vivía y escribía.

 

Nací es otra muestra de la versatilidad e inabarcabilidad de la voz del escritor de La vida instrucciones de uso, no sólo en la prefiguración de anécdotas que unos años más tarde resonarían en esa obra magistral, sino también en el método y estilo con la que la llevaría a cabo. Quizá Bartlebooth y Gaspar Winckler, personajes centrales de La Vida…, no sean más que un desdoblamiento, a la vez que una metáfora, del propósito lúdico de la obra de Perec.

Facundo Selfeni

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