“La política sigue siendo un lugar de desconfianza”

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Hablamos con Ricardo Rouvier sobre la participación ciudadana y, en relación a ella, los cambios en los últimos años en la sociedad argentina y el mundo; la postpolítica y la ambigüedad ideológica que plantea; y el modelo de participación política asociado al kirchnerismo. “Háganlo ustedes, muchachos”, parece ser, en opinión del analista, el mensaje de la Presidenta a los jóvenes, para repensar el peronismo y la construcción de un movimiento nacional y popular.

Por Ana Quiroga Larrieu* / Fotos: Marcela Casarino**

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¿De qué hablamos hoy cuando hablamos de participación política? ¿Qué pasó con el modelo de debate hacia el interior de los partidos? Después de más de una década en que la discusión política en Argentina parece haberse convertido en un factor omnipresente en múltiples esferas de la vida social e individual, ¿se traduce ello necesariamente en el fortalecimiento de las instancias de participación ciudadana?

En esta entrevista, Ricardo Rouvier (licenciado en Sociología, doctor en Psicología, docente universitario, investigador, analista político y consultor de opinión pública) nos ayuda a reflexionar sobre esos temas.


La letra partida: ¿Cómo te parece que podría fortalecerse la participación ciudadana hoy, en Argentina?

Ricardo Rouvier: Vamos a problematizar un poco la pregunta. Hay una serie de inconvenientes, de obstáculos culturales propios de la época que afectan la participación; en la Modernidad tardía, en el mundo occidental, vemos algunos fenómenos que se mantienen todavía, y es lo que podríamos llamar participación de la sociedad en manifestaciones en la calle. Esto en América Latina también lo hemos visto, que es la manifestación de protesta, de queja de la población en la calle. Pero vos te referís a la participación política organizada.
En las sociedades actuales hay una serie de obstáculos que, según algunos autores, tienen que ver con que la democracia moderna ha producido una especie de satisfacción en las sociedades. Esa satisfacción se expresa en comodidad. La expresividad social pasa por otro lugar, como el deporte, el arte, y no por la política. En el mundo occidental - no solamente en Argentina- no se ven reforzadas lo que son las herramientas de la política profesional. Hay una crisis de los partidos políticos, de la partidocracia, en casi todo Occidente. En el caso concreto de la Argentina esto se ve más que en los países limítrofes: Uruguay, Brasil, de alguna manera, Chile. Los podemos tomar como ejemplo porque los tenemos ahí al lado. La partidocracia allí todavía funciona… con muchas dificultades, con debilidades. La Argentina, por razones histórico-culturales, presenta una crisis de la partidocracia muy profunda ¿Por qué? Porque en realidad, un aspecto que nosotros no debemos dejar de tener en cuenta, es que en nuestra cultura política -moderna, contemporánea, el peronismo es un aspecto central.
No podemos estudiar la Argentina contemporánea si no estudiamos al peronismo, y el peronismo surgió como un movimiento nacional de liberación de posguerra, después del acuerdo de Yalta de las grandes potencias después de la Segunda Guerra Mundial; surgió como un movimiento nacional policlasista de los muchos que hubo después dentro de lo que se llamó luego el Tercer Mundo. En el propio dogma, en el propio pensamiento de Perón, él mismo plantea que el partido político -Partido Peronista primero, Partido Justicialista después-, es una herramienta electoral, nada más; “oh, casualidad”, por decirlo así, hoy en día todos los partidos políticos son herramientas electorales.

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