Ciudad final, otra forma de narrar el femicidio

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Josebe Martínez, académica oriunda del País Vasco y autora de la novela “Ciudad final” –centrada en los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez- visitó Argentina a mediados de noviembre. En entrevista con “La letra partida” se refirió al impacto de la crisis sobre las desigualdades de género en España y a sus investigaciones en México.

Por Ana Quiroga Larrieu*

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Mientras realizaba sus estudios de doctorado en la Universidad de California, Josebe Martínez se animó a indagar sobre lo que entre mediados y fines de los 90, comenzaba a conocerse como los crímenes de Ciudad Juárez. Para la época, se estimaba en 4000 el número de mujeres desaparecidas, de las cuales 400 aparecieron muertas. Actualmente, se calcula en 300 la cantidad de mujeres asesinadas en Juárez.

A partir de la firma del Tratado de Libre Comercio entre México y EE UU, las fábricas maquiladoras se instalaron en distintas ciudades del país azteca y atrajeron una multitud de mujeres adolescentes y jóvenes en busca de trabajo. Muchas veces con poca o ninguna estructura familiar, estas mujeres se convirtieron en presa fácil de una intrincada maquinaria de abusos y femicidios donde convergieron y convergen complicidades criminales y de la élite policial, política, empresarial y judicial mexicana.

La experiencia de Josebe Martínez quedó plasmada en su novela “Ciudad final” –publicada en 2007 bajo el seudónimo de Kama Gutier-.


La letra partida: ¿Cómo fue tu acercamiento a la realidad de Ciudad Juárez?  

Josebe Martínez: Haciendo el doctorado trabajábamos mucho con gente deTijuana. En Radio Bilingüe se empezó a hablar levemente de Ciudad Juárez. Estoy hablando del 96, 97... Se había realizado en 1993 el Tratado de Libre Comercio, y en 1995 el tema estalló. A través de los contactos con una criminóloga canadiense en Fresno, que estaba trabajando en el tema, accedí a distintos contactos de la élite de Juárez, del ámbito judicial y otros. Allí tenía acceso a una serie de verdades, y luego investigando por otras vías, tuve acceso a otro tipo de realidades.

[En Argentina] La mujer todavía lleva los tacones muy altos. Pedirle a un ser que sea muy inteligente y que se sostenga en esos tacones... ¡es mucho equilibrio el que se necesita!


LLP: ¿Por qué la forma novela?

JM: Primero pensé en un ensayo, y luego pensé que la cuestión de los crímenes ya había sido narrada así, ya se habían hecho ensayos. Entonces opté por la novela, donde también tenía otra experiencia anterior (“La fugitiva obscenidad de la reina”). Cuando regrese a España estará la traducción al inglés de “Ciudad final” y se publicará en Estados Unidos, donde parece que hay demanda. Desgraciadamente hay demanda, digo, porque el tema se ha puesto candente y genera interés.

 

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